La función del médico tradicionalmente ha estado rodeada de un aura de prestigio, confianza y respeto.

Rodeado de una admiración casi sin límites, no solo por su conocimiento profesional, sino también por su profundo sentido humanístico y por una actitud moral y ética superlativa.

En realidad, esta imagen que rodeaba al médico se fue diluyendo con el tiempo.

Se perdió la confianza y, en oportunidades, su actuación fue precedida abiertamente por el interés económico. Tema este que, por más que se replica en todo el mundo, no deja por ello de ser grave.

El aumento de las querellas en el mundo da fe de este fenómeno, poniendo en duda la idoneidad profesional.

De manera que se deposita al derecho penal como última medida de protección cuando todo ya haya fracasado, cuestión inapropiada para nuestra cultura médica.

No es posible presenciar esta pérdida de confianza y desprestigio pasivamente.

Las instituciones naturales está a la vista que no han podido con esta imposición de la sociedad.

Este es un canal para acompañar las soluciones propuestas por ustedes y que esperamos recibir por parte del cuerpo médico, sus instituciones de salud, compañías de seguros, etc., para acompañar en la lucha y expandirlas desde esta vía de comunicación.